Leonardo Salgado

Leonardo Salgado va más allá del objeto. Como quien busca salirse de las estéticas convencionales, un poco por novedad o la simple determinación de darle a vida a lo inanimado, se apropia de códigos visuales, donde el cine se alza como protagonista de sus historias.

Reutilizar películas fotográficas desechadas para “pintar” rostros o paisajes se ha hecho usual en el trabajo más reciente del artista. Así lo evidencian las obras de Máxima Estudio-Taller, donde podemos encontrar rostros de la actriz italiana Sophia Loren o la cubana Eslinda Núñez, así como el reconocido cineasta Titón (Tomás Gutiérrez Alea) o simplemente un paisaje de la capital cubana que recuerda la película Suite Habana, del director Fernando Pérez.

Resulta atractivo cómo estas cintas de películas vuelven a recrear escenas ya vistas en la gran pantalla, ahora inmortalizadas en cajas de luz o en rollos cinematográficos combinados con varios materiales, con lo cual brinda una segunda oportunidad a estos objetos desechables.

El uso de materiales con cierto valor más allá del artístico se repite en la obra de Salgado. Las monedas de diversas denominaciones adquieren otra significación en las manos del joven artista, al perder su valor monetario para convertirse en representantes de una estética, de un pensamiento, de una forma de decir que en el arte, nadie tiene la última palabra.  En sus trabajos Arritmias, Desaparecido y Blanco sobre Blanco, resaltan estas características, por solo citar algunos ejemplos.

 

 

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Leonardo Salgado va más allá del objeto. Como quien busca salirse de las estéticas convencionales, un poco por novedad o la simple determinación de darle a vida a lo inanimado, se apropia de códigos visuales, donde el cine se alza como protagonista de sus historias.

Reutilizar películas fotográficas desechadas para “pintar” rostros o paisajes se ha hecho usual en el trabajo más reciente del artista. Así lo evidencian las obras de Máxima Estudio-Taller, donde podemos encontrar rostros de la actriz italiana Sophia Loren o la cubana Eslinda Núñez, así como el reconocido cineasta Titón (Tomás Gutiérrez Alea) o simplemente un paisaje de la capital cubana que recuerda la película Suite Habana, del director Fernando Pérez.

Resulta atractivo cómo estas cintas de películas vuelven a recrear escenas ya vistas en la gran pantalla, ahora inmortalizadas en cajas de luz o en rollos cinematográficos combinados con varios materiales, con lo cual brinda una segunda oportunidad a estos objetos desechables.

El uso de materiales con cierto valor más allá del artístico se repite en la obra de Salgado. Las monedas de diversas denominaciones adquieren otra significación en las manos del joven artista, al perder su valor monetario para convertirse en representantes de una estética, de un pensamiento, de una forma de decir que en el arte, nadie tiene la última palabra.  En sus trabajos Arritmias, Desaparecido y Blanco sobre Blanco, resaltan estas características, por solo citar algunos ejemplos.