¿Qué hay detrás de Babilonia Tropical? Douglas Pérez Castro a todo color

Babilonia Tropical, pieza disponible en Máxima Estudio-Taller
Babilonia Tropical, pieza disponible en Máxima Estudio-Taller

¿Cómo definir a Douglas Pérez Castro? ¿Cómo no quedarse estupefacto ante sus colores y las posibilidades que ofrecen sus lienzos? El artista habanero parece dominar las musas, el lienzo en blanco, el temor a la primera mancha. Cada vez que Máxima conversa con él, en pequeños o largos ratos, habla de pinturas nuevas, de ideas que solo habitan en una mente fértil y poderosa como la suya.

Douglas Pérez Castro, a grandes rasgos, es el creador de las oportunidades, sí, de un universo oportuno para escapar de la rutina y regresar con nuevos bríos.

Babilonia Tropical (Óleo sobre Tela, 2019) es una de sus obras más llamativas de la serie Pictopía que forma parte del catálogo de nuestro Estudio-Taller, ubicado en calle Monserrate, esquina Tejadillo.

Al observar la pieza, un sentimiento extraño invade la vista humana. Sabor. Mezcla. ¿La Habana a todo color? Tonalidades en distintas expresiones aparecen en una noche típica del Prado Habanero con mucho de figuración, de ficción, de combinar elementos del cine con alegorías a la infancia (algo recurrente en parte en sus obras). Toma como base la arquitectura típica de un castillo medieval y lo coloca en el centro de su pintura. Se roba el show y nos cuestiona una y otra vez cuál es nuestro referente más cercano sobre esta fortaleza constructiva.

Ese poder de diálogo, de sensación, de sentimientos encontrados provoca el artista en su trabajo. Sabe que una técnica depurada es el primer requisito para el éxito. Después viene materializar la idea, hacerla legible, apreciable para los ojos cansados de cantidades, de ritmos, de esencias que día a día interpretamos en la vida.

En medio de ese escenario capitalino de Pérez Castro, el Capitolio Nacional ocupa su posición original, pero no es el centro de la atención. Se suman edificaciones casi obligatorias en ese paisaje, así como las palmas y los árboles que complementan la propuesta artística. A fin de cuentas, la pintura, si se quiere, es reflejo de la realidad, pero a su vez es mito y permanencia de un mundo interno que se lleva en las venas.

El creador revela parte de su mente, como quien busca detener la mirada de terceros ante la mezcla de los colores, la degradación de azules, las zonas negras del cielo, las sombras del castillo y las luces artificiales.

Cada elemento pictórico conlleva a otro, provoca acercar la vista y buscar detalles imperceptibles en la memoria social de un espacio visto y frecuentado por las mayorías, pero por ser tan popular a veces se olvida contemplarlo a nivel macro.

Babilonia Tropical es una de esas obras que quisiéramos tener en casa, en la pared del trabajo o en la entrada de cualquier espacio privado o estatal. Pensar en La Habana, en su dimensión artística, trae siempre buenos recuerdos, pero como hablar por las mayorías es arriesgarse demasiado, lo mejor es despojarse de los conceptos, olvidarse del pasado y presente inmediato y que venga a la mente los colores de Douglas Pérez Castro con todas sus variaciones creativas.

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Publicado 3/03/2020