Mabel Poblet

La obra de Mabel Poblet se convierte en un ejercicio de sinceridad consigo misma y con la sociedad. La artista utiliza en gran medida un discurso autorreferencial que merece una segunda lectura para buscar más allá del supuesto mundo perfecto que nos presenta.

Poblet desde hace años se ha convertido en una de las jóvenes creadoras talentosas del arte cubano contemporáneo. Galerías importantes a nivel mundial se han interesado por su propuesta pictórica como el caso de la Cisnero Fontanals Art Fundation (CIFO) y la Fundación Brownstone en Paris, Francia.

La fotografía es su punto de partida. Luego de modificarla intensamente ofrece un escenario lleno de colores, luces y una sensación de brillo en la mirada ajena, en el cual la cienfueguera nacida en 1986 se inclina en busca de su reflejo o prefiere mirarse desde lo alto para conocerse aún más, porque una voz interna anuncia que es necesario hacerlo de esa manera, es preciso detenerse en los resultados y multiplicar la experiencia para volverla colectiva. Allí residen las respuestas de la vida y de cómo el pensamiento humano ha sido colonizado estéticamente.

Como un jardín que prefiere poblar con pequeñas flores, este recurso visual se convierte en un escudo que urge ser examinado por la mirada con el propósito de revindicar los silencios y analizar cuestiones de género. Lo femenino late como pequeñas punzadas en el corazón de terceros.

En sus últimos trabajos, el discurso autorreferencial del inicio ha sido vinculado con momentos en la vida de otras personas “donde lo cotidiano, lo íntimo y lo privado sean de todos”. Confiesa su interés “en vincular, unir historias paralelas unidas entre sí”.

Frase de Mabel Poblet: “Indudablemente, el contenido del arte repercute en el entorno social, ya sea desde una perspectiva crítica o placentera”.

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La obra de Mabel Poblet se convierte en un ejercicio de sinceridad consigo misma y con la sociedad. La artista utiliza en gran medida un discurso autorreferencial que merece una segunda lectura para buscar más allá del supuesto mundo perfecto que nos presenta.

Poblet desde hace años se ha convertido en una de las jóvenes creadoras talentosas del arte cubano contemporáneo. Galerías importantes a nivel mundial se han interesado por su propuesta pictórica como el caso de la Cisnero Fontanals Art Fundation (CIFO) y la Fundación Brownstone en Paris, Francia.

La fotografía es su punto de partida. Luego de modificarla intensamente ofrece un escenario lleno de colores, luces y una sensación de brillo en la mirada ajena, en el cual la cienfueguera nacida en 1986 se inclina en busca de su reflejo o prefiere mirarse desde lo alto para conocerse aún más, porque una voz interna anuncia que es necesario hacerlo de esa manera, es preciso detenerse en los resultados y multiplicar la experiencia para volverla colectiva. Allí residen las respuestas de la vida y de cómo el pensamiento humano ha sido colonizado estéticamente.

Como un jardín que prefiere poblar con pequeñas flores, este recurso visual se convierte en un escudo que urge ser examinado por la mirada con el propósito de revindicar los silencios y analizar cuestiones de género. Lo femenino late como pequeñas punzadas en el corazón de terceros.

En sus últimos trabajos, el discurso autorreferencial del inicio ha sido vinculado con momentos en la vida de otras personas “donde lo cotidiano, lo íntimo y lo privado sean de todos”. Confiesa su interés “en vincular, unir historias paralelas unidas entre sí”.

Frase de Mabel Poblet: “Indudablemente, el contenido del arte repercute en el entorno social, ya sea desde una perspectiva crítica o placentera”.